No hay refugio
Chilindri
No hay refugio. El hedor es insoportable.
No hay refugio. No hay sitio a donde ir.
Los unos gritan, los otros insultan, todos mienten una y otra vez, cada día con menos vergüenza.
No hay refugio. Solamente miseria, mentiras, rapiña.
Los restos de una nación, desgarrados por los enemigos de la misma, mientras se quedan con todo el botín que alcanzan, rabiosos como las alimañas con los cadáveres.
No hay refugio. Vamos al abismo sin remedio.
Mientras, los despojados miran sin hacer nada. O esperando y clamando para que alguien haga algo, como si alguien (en este mundo) los fuera a salvar. O confiando en las alimañas, cooperando con ellas.
No hay refugio. Muchos aguardan quietos para no llegar al caos.
Pero la única seguridad es que el caos ya ha llegado. Los que destruyen te asustan con el fantasma de un enemigo que nunca lo fue. Y los otros te dicen que dentro de poco te salvarán, mientras aceptan todo lo que ocurre. Y tú quedas reducido a nada.
No hay refugio. Todos te mienten.
Unos te dicen que hay que aguantar hasta que nos dejen ir a votar. Los otros te dicen que ellos son buenos, que no te fíes de ti mismo, que estás equivocado.
No hay refugio. Estamos adormecidos, indolentes.
Esto acabará mal, y no será por falta de avisos. Los tuvimos en 1917, en Corea, en Cuba, en 1945, en Colombia, Nicaragua, Venezuela, Vietnam, Camboya, las Vascongadas… Los tuvimos en la Semana Trágica, en 1931…
No hay refugio. Y no te diré “te lo dije”.