La secesión como defensa
Chilindri
Llevamos mucho tiempo aguantando que les debemos esto, que les debemos lo otro, que les robamos, que les oprimimos…
Mucho tiempo aguantando son mejores que nosotros.
Y mientras tanto, casi todo nuestro dinero va para ellos, casi todas las decisiones que se toman son para darles gusto, casi todo lo que hacemos lo imponen ellos.
Nos imponen como llamar a las ciudades en nuestro propio idioma, nos imponen en qué lengua tienen que hablar nuestros hijos, nos imponen pinganillos en nuestro parlamento para escuchar su cháchara.
Nos matan para construir su país.
Encima, casi siempre toman como rehenes a gobiernos nefastos y nos llevan a la ruina económica y moral.
Pisotean nuestra bandera mientras cuelgan las suyas inventadas y maldicen de nosotros en el exterior. Pitan nuestro himno cuando juegan al fútbol, pero se llevan nuestros premios cuando ganan.
Quieren separarse de nosotros, pero en realidad lo que quieren es que sigamos pagando su fiesta.
Se avergüenzan de nosotros hasta que en un país extranjero se pierden o le secuestran, o les atacan. Entonces exigen nuestra ayuda.
Puede que haya llegado la hora de que les demos la secesión.
Pero obligada.
Nos tenemos que secesionar nosotros.
Una buena frontera.
Les dejamos una cuenta inmensa de la que exigiremos devolución (tan inventada y enorme como sus presuntos agravios).
Nos llevamos todos nuestros pertrechos y les decimos hasta nunca.
Ganaríamos en tranquilidad, que no es poca cosa. Ganaríamos en autoestima, y al menos si nos siguen insultando serían extranjeros los que nos insultan.
Una buena frontera y nosotros a lo nuestro. Que se paguen su fiesta.
Que cuelguen su banderas inventadas y que les vaya bien.
Nunca más un gobierno sería rehén de los traidores.
Una buena frontera, una fecha límite y el que quiera venir que sea español y renuncie a ser traidor. El que se quede fuera, pues extranjero sea.
Ya va siendo hora de que los secesionemos a la puta fuerza.