Refugios climáticos
Chilindri
Mientras el verano se abría paso en el adormecido país en el que habito, varias subdelegaciones del (des)gobierno se dedicaban a hacerse fotitos y a gastarse el dinero de los pobres gobernados.
La excusa, esta vez, era la construcción de “refugios climáticos” para proteger a la población del inmenso calor que azota un día tras otro.
No se crea, que la mayoría de la gente que escuchó tamaña estupidez pensó a bote pronto que era una buenísima idea. Así nos va.
La cosa se comenta sola.
Este verano me ha dado pereza ir, estaba más ocupado en beber cerveza fresquita, bañarme en la playa y en la piscina, comer con la familia y visitar lugares bonitos.
Vamos, lo que todos los veranos y sin que haya tenido que lamentar males mayores (gracias a Dios). Ni que decir tiene que a mi alrededor ha habido muchedumbres, todos desprotegidos por completo, totalmente desamparados, vagando a la intemperie en lugar de buscar el refugio y protección de las estructuras del Estado (que es lo único que nos protege de todo).
Puede que el año que viene acuda a uno de estos refugios.
Eso sí, de 9:30 a 14, que ya se sabe que son las horas en las que más calor hace por estos lares.
No sé si son jetas redomados o imbéciles profundos.
O ambas cosas.